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Al que mucho se le perdona mucho ama

Aaron Segura - Iglesia Piedras Vivas - Al que mucho se le perdona - 14feb2016

Brillante prédica por parte de nuestro amado pastor Aarón Segura Rendón.   Joven y talentoso pastor de nuestra amada iglesia de Cristo.  Que en esta ocasión, ha sido usado nuevamente de manera poderosa por el Espíritu Santo, para ministrar a Su pueblo.

El pastor inició su ponencia, poniéndose primeramente en las manos del Todopoderoso.  Pidiendo porque sea usado y le permita expresar con sabiduría el mensaje que Dios quiere transmitir a Su iglesia.  Empezó orando porque todos tengamos un corazón entregado y humilde para recibir la Palabra.  Y que la misma haga una renovación en nuestras vidas.

Lucas 7:47  “Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.”

Aquí, es nuestro Señor Jesucristo, hablando a Simón el fariseo.   El contexto de la escena, es que una mujer pecadora se enteró que Jesús se encontraba en la casa del fariseo.  Entonces, ella llegó al lugar llevando un frasco de alabastro y perfume.   Y estando detrás de sus pies, comenzó a llorar y a regarle sus pies con sus lágrimas, le secaba con sus cabellos y los ungía con el perfume.

Los fariseos, en su mente, empezaron a hacer críticas al Señor.  Quien conociendo sus pensamientos, les expuso  la parábola de los dos deudores.  Uno de los cuales debía quinientos denarios y otro cincuenta.  Quienes al no tener para pagar, rogaban a su acreedor que les perdonara la deuda.  Lo cual así se hizo.

Entonces el Señor Jesús le pregunta a Simón, en relación al acreedor, “¿cuál de ellos (los perdonados) le amará más?”   A lo cual contestó que al que se le había perdonado más.  El Señor le dijo: “Rectamente has juzgado”.    A lo cual le dijo que esta mujer había estado sirviendo al Señor Jesús, lavándole los pies con sus propias lágrimas, besándole y ungiendo su cabeza con aceite.  Mientras que Simón, quien tradicionalmente tendría que haber ofrecido agua para los pies de su invitado, así como darle beso y ungir su cabeza con aceite, no lo hizo.

A estar mujer pecadora, todos sus pecados le fueron perdonados por el Señor Jesús.   Muchos eran sus pecados, y de tal manera también amaba al Señor.  Y lo demostraba con sus actos.

Seguidamente, el pastor Aarón nos llevó a otra escena en donde también se demuestra como Dios Ama a quienes le son fieles, y le sirven con humildad.

En Números 16, se narra la rebelión de Coré, Datán y Abiram.  Miembros de familias prominentes y otros miembros del pueblo hebreo que decidieron seguir a estos hombres para rebelarse contra Moisés.  Echando en cara a Moisés, por las promesas aún no cumplidas, de entrar en la tierra que fluye leche y miel.   Rebelándose contra Moisés, lo hacían también en contra de Jehová, su Dios.
Busque en su Biblia y lea todo el capítulo.  Ahí describe el horrible fin que tuvieron estos hombres.  Entre los cuales destaca, como es que Coré y toda su familia fueron tragados vivos por la tierra.  Ellos fueron descendidos vivos al seol.  Con todas sus familias y bienes, y la tierra los cubrió.

Pero Dios es muy bueno.  Ya que solamente hizo la justicia a los que se habían rebelado.  Puesto que más adelante en las Escrituras, se mencionan de nuevo a los de Coré.  Dios es misericordioso y fiel para con los que le aman mucho.  Y hubo miembros de la familia de Coré, que se mantuvieron fieles a Jehová.   Éstos, que vivieron por mucho tiempo con el estigma de la rebelión de sus padres.  Marcados y deshonrados por esos hechos tan vergonzosos.  Y aquí que Dios les hizo ocupar un lugar de privilegio.  Que muchos denostan, no valoran, pero que para Dios es un privilegio muy especial.

1 Crónicas 26:1 “También fueron distribuidos los porteros: de los coreítas, Meselemías hijo de Coré, de los hijos de Asaf.”

Dios les colocaba como porteros de su templo.  Les dio las llaves de Su casa.  ¡Qué grande privilegió!   Que Dios te entregue las llaves de Su casa.  Los porteros de ese entonces, antes que muchos, tenían el honor de estar cerca de la Gloria de Dios.  De estar cerca del Arca del Pacto.  Aún antes que los sacerdotes llegasen por la mañana, ellos ya habían abierto el Templo de Dios y respirado el ambiente de la Gloria de Dios en ese lugar.
Los porteros del Templo de Dios, son hoy los actuales ujieres.   Que son los primeros en llegar para preparar los servicios y que todo estuviera en orden.  Y son los últimos en irse.  Dejando todo en orden para la siguiente vez que el pueblo acuda a adorar al Señor.  Es un gran privilegio que tienen estos hermanos, ya que es Dios, el Señor Jesús, quien los ha llamado para ese ministerio, para esa actividad.

La historia vuelve a poner a los de Coré en el ojo del huracán.  Otra vez, por rebelión.  Raíz de iniquidad de sus padres.  Se dice que fueron echados fuera del templo y de la ciudad.  Y vivían en cuevas, en las montañas.  Aun así, Dios Padre, que es único y muy bueno, no se olvidó de ellos.

Y les dio honra en las Escrituras, en los Salmos siguientes.  

Salmo 84:1-10   Salmo para los hijos de Coré.
1  !!Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!

2 Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová;
Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.

3 Aun el gorrión halla casa,
Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos,
Cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos,
Rey mío, y Dios mío.

4 Bienaventurados los que habitan en tu casa;
Perpetuamente te alabarán.

5 Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas,
En cuyo corazón están tus caminos.

6 Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente,
Cuando la lluvia llena los estanques.

7 Irán de poder en poder;
Verán a Dios en Sion.

8 Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración;
Escucha, oh Dios de Jacob.

9 Mira, oh Dios, escudo nuestro,
Y pon los ojos en el rostro de tu ungido.

10 Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos.
Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios,
Que habitar en las moradas de maldad.

En el último versículo se describe muy bien el anhelo del corazón de los coreítas.  Que están dispuestos a cambiar mil días de sus vidas, por estar UN solo día en los atrios de su Dios, Jehová de los ejércitos.  Fíjese que no piden estar dentro del templo.  ¡Tan solo en sus atrios!  Así de grande era el deseo de ellos.
Mil días es el equivalente de 2.7 años.  O sea, casi tres años de sus vidas quieren dar, por estar solo un día en la presencia de su Dios.  Tan grande el anhelo de sus corazones.  Les ardía el corazón del deseo de estar nuevamente cerca de la Gloria de Dios.  De ir a su templo a alabarlo.   A cantarle loas a su Creador.

Ese mismo ardor de deseo, es el que debe llenar nuestros corazones por ir al templo a alabar al Señor.  Al único digno de toda alabanza.  Ese ejemplo de los coreítas, con el corazón ardiente por entrar a la Casa del Señor, en donde su Gloria reside y se manifiesta.  Es lo que debe llevarnos todas veces posibles a brindarle adoración.

Bendecimos su Vida.  Le invitamos a que busque en las Escrituras, los textos bíblicos que se mencionan en esta breve crónica.  Sumérjase en la lectura, en diversas versiones de la biblia.  Su vida será tremendamente enriquecida.  Dios le hablará en el proceso.

Sea extremadamente bendecido.  Así sea.

 

Es muy fácil y justo compartir...Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInPin on PinterestEmail this to someone

Author: PiedrasVivas

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